POLLUELA CULIRROJA (PORZANA MARGINALIS) - Primera cita para España y Europa!!!!!! - STRIPED CRAKE! First record for Spain and Europe!

Reedito este post para incluir una tercera foto de esta espectacular ave y añadir un pequeño mapa con el lugar de liberación.








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Esta mañana Antonio García Márquez me ha enviado (via Facebook) un par de fotos de un ave no identificada, localizada el pasado Domingo 12 de Diciembre en su pueblo, Las Navas de la Concepción (Sierra Norte, 436 msnm, Sevilla). El ave en cuestión fue recogida en el casco urbano aparentemente en buen estado y fue liberada al día siguiente en un arroyo cercano al pueblo con abundante vegetación palustre, sin saber, obviamente, lo excepcional de la cita.

La primera impresión al ver las fotos es de no tener ni idea de lo que estoy viendo!!! Muy nervioso llamo a otros compañeros de GOSUR (Jesús Fdez-Mejías, Jesús Pinilla, Alfonso Barragán..) y nos ponemos a indagar.

El bicho en cuestión es una Hembra de Polluela culirroja Porzana marginalis, PRIMERA CITA PARA ESPAÑA Y EUROPA Y CUARTA PARA EL PALEÁRTICO (?).




Las anteriores citas de esta especie (Snow & Perrins, 1998) son: Argelia (1897), Libia (Feb. 1970) y Marruecos (Nov. 1989)













Fotografías: © Antonio García Márquez





Seguimos indagando!!! Seguid atentos al blog, os mantengo informados.....



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He encontrado este mapa de distribución de la especie en la página de Birdlife:







Mapa ©:














Alberto Plata

4 días por la Sierra de Andújar, entre Linces ibéricos, Buitres negros y Águilas imperiales...


Hola a todos. Recién llegado de la Sierra de Andújar y aún sin tener los pies en el suelo del todo, os propongo que me acompañéis en este relato por tierras andujareñas que, sin duda, quedará grabado en mi mente durante toda mi vida.

Salimos de Sevilla el Jueves 9 a las 6:30 de la mañana. Durante el camino hacia Andújar pudimos comprobar los estragos ocasionados por las lluvias de estos días: el Genil y el Guadalquivir aparecían desbordados en algunos puntos, y las zonas de cultivos colindantes parecían inmensas parcelas de arroz.

A las 9 ya estábamos desayunando en Andújar. El plan era descargar las maletas en el Complejo Turístico Los Pinos, nuestro cuartel general, y salir al campo lo antes posible.

Así lo hicimos. Nuestra primera zona de campeo sería la zona de Los Escoriales, o La Lancha como también la llaman algunos. Esta zona es la más propicia para observar al Lince y tambíén ofrece oportunidades de observar grandes rapaces.

Tras un camino lleno de agujeros y baches que nos llevó 1 horita, allí estábamos al pie del camino, unos 2 km. antes de llegar a la Presa del Jándula.

Los Conejos Oryctolagus cuniculus y Ciervos Cervus elaphus eran muy abundantes en la zona. Observamos también un grupo de unos 10-12 Muflones Ovis musimon, especie introducida en esta finca con fines cinegéticos.

Al poco de llegar empezamos a disfrutar con los primeros Buitres leonados Gyps fulvus volando bajo. Las emociones fuertes comenzaron a partir de las 12. Bastante lejos se localiza una gran rapaz cicleando, que resulta ser un adulto de Águila imperial ibérica Aquila adalberti.

Después de esta primera observación, la tensión se palpaba entre los asistentes, que no parábamos de barrer el cielo con los prismáticos y de escudriñar cada piedra de la Sierra con los telescopios.

Esta dedicación dio pronto sus frutos y se localiza un subadulto de Águila imperial posado en una roca. Al poco, un reclamo ronco y seco nos hace levantar la vista, a tiempo de observar otro espectacular adulto de Águila imperial que nos pasa a unos 20 metros de altura y como una bala. A mi no me da tiempo ni a seguirla con los prismáticos...quién me iba a decir a mi que iba a poder observar todos los detalles de una Imperial a simple vista alguna vez en mi vida...

Llegó la hora de comer y nosotros lo hicimos allí mismo, en unas rocas que nos ofrecían una buena panorámica de la preciosa sierra (nuestro "comedor campero").

Sobre las 15:00 estábamos otra vez en los telescopios. Se agradecía la sombra de una pequeña encina del borde del camino, ya que la temperatura alcanzaba los 22ºC.


Recién instalados en nuestros puestos, Andrés levanta la mano y dice: "¡Lo tengo! ¡Está ahí! ¡Te lo juro!" Entre la confusión del momento, donde todo el mundo preguntaba la situación exacta de la observación, yo me dirijo al telescopio de Andrés. Al acercarme al ocular tengo una de las observaciones más increíbles que tendré a lo largo de mi vida: un precioso macho de Lince ibérico Lynx pardinus. Andaba tranquilamente entre Jaras pringosas Cistus ladanifer montaña arriba y marcaba territorio con orina en algunas encinas que encontraba a su paso. La observación duró un par de minutos. El animal llegó arriba de la loma, cruzó una alambrada por la "gatera" y desapareció.

A la media hora Raúl tuvo otra observación fugaz a unos 300 metros del lugar anterior, sin poder precisar si se trataba del mismo ejemplar o de otro individuo.

La tarde se fue oscureciendo y sobre las 16:00 decidimos avanzar en coche hasta la presa. Justo antes de irnos nos avisaron de que el "Gran felino ibérico" se veía de nuevo. Estaba tumbado en una piedra, disfrutando del atardecer y aseándose tranquilamente. Allí permaneció unos 10 minutos, antes de perderse ladera abajo.


En la presa nos sorprendió el desembalse debido a las fuertes lluvias de esta semana. La catarata que formaba el agua al caer ladera abajo se describe en este video, mejor que con palabras:





Sobre las 18:00 optamos por concluir la jornada por falta de luz. Al llegar a la casa rural no faltaron cervezas para celebrar las observaciones.


A la mañana siguiente nos pusimos en marcha a las 7:30 h. (un poco tarde, pero es que la celebración se alargó un poquito, jeje...).




Nos dirigimos a la zona del Embalse del Encinarejo. Desde la zona más elevada del trayecto, entre la zona recreativa (por cierto, totalmente inundada por los desembalses de estos días) y la presa, pudimos observar Pito real Picus viridis, Pico picapinos Dendrocopos major, Mitos Aegithalus caudatus, mucho Pinzón común Fringilla coelebs, Agateador común Certhia brachydactyla, bastantes Palomas torcaces Columba palumbus, decenas de Urracas Pica pica, Rabilargos Cyanopica cyanus, etc... También pudimos observar 2 Azores Accipiter gentilis (joven y adulto) y un subadulto de Águila real Aquila chrysaetos. Nuestro objetivo en esta zona, la Nutria, no fue observado. Sobre las 12 pusimos rumbo a la zona de "Los Escoriales".

En el día de hoy fue más productivo el camino que la estancia desde el observatorio. Poco después del desvío hacia el Cortijo de Cabeza Parda vimos varios Buitres leonados Gyps fulvus alimentándose del cadáver de una oveja. estaban tan cerca del camino que salieron volando en cuanto paramos el coche. Entre los muchos buitres que sobrevolaban la zona pudimos ver al menos 4-5 Buitres negros Aegypius monachus. Algunos muy cerca, como evidencian estas fotografías:


En las 5 horas y algo de observación no tuvimos suerte con el "Gato", pero se observaron muchos Buitres leonados, un par de Buitres negros y otro subadulto de Águila imperial. En el camino de vuelta, con oscuridad casi total, observamos 1 Búho real Bubo bubo posado en una pequeña torreta eléctrica a unos 50 metros de nosotros y un grupo de Ciervos muy cerca del camino.






El Sábado teníamos previsto realizar el Sendero Vegueta del Fresno, aprovechando el permiso concedido por la D.P. Medio Ambiente de Córdoba. Este sendero comenzaba en el pueblo de Cardeña (Córdoba). El primer tramo (de 7 km.) que puede realizarse a pie o en coche, conduce hasta la Aldea del Cerezo, hoy en día deshabitada.


A partir de aquí debemos dirigirnos a la parte baja de la aldea, tomando un carril por la parte derecha. Nada más comenzar observamos 2 Gavilanes Accipiter nisus volando juntos a media altura.

El sendero es de una belleza increíble. Transcurre paralelo al Arroyo de Cantareras, que lleva un caudal y una fuerza inusual en estos pequeños arroyos de montaña. La vegetación es Bosque Mediterráneo bien conservado, con Encinas Quercus rotundifolia, algunos Alcornoques Quercus suber, Quejigos Quercus canariensis y algunas zonas de Pino negral Pinus nigra. Vemos también durante todo el recorrido algunas Cornicabras Pistacia terebinthus y bastantes Enebros Juniperus communis.


Sorprendimos a bastantes ciervos ladera arriba que habían bajado a beber. En una zona de arena a la orilla del arroyo encontramos huellas de Jabalí Sus scrofa (foto 1), Ciervos (foto 2) y una pequeña indeterminada (foto 3):


Casi al final del recorrido nos topamos con un pequeño ejemplar adulto de Culebra de escalera Rinechis scalaris, quizá desorientada por la jornada primaveral que disfrutamos en el día de hoy.






Tras 2 horas de descenso y algo más de 3´5 km. llegamos al cauce del Río Yeguas, final del sendero. Allí permanecimos sentados en la "playita" de arena un rato, antes de comenzar el camino de vuelta.







En este camino de regreso toca tirar hacia arriba. La subida es bastante relajada aunque algunos repechos pueden resultar algo duros (de ahí la "Dificultad Media" con la que está catalogada la ruta, algo excesivo posiblemente).
Con las cuestas llegó también el espectáculo. Después de una ida un tanto pobre de observaciones, la vuelta iba a depararnos de nuevo momentos inolvidables. Decidimos parar al poco de subir, en una zona con unas vistas espectaculares de la Sierra de Cardeña y Montoro y la Sierra de Andújar.


Además de contemplar ambos Parques Naturales, teníamos una buena panorámica para intentar dar con el felino más amenazado del mundo.




En la lejanía Julio observa un par de rapaces cicleando, que parecen juguetear entre ellas. Hay dudas sobre su identificación por la enorme distancia, pero la suerte se pone de nuestro lado y ambas se dirigen hacia nosotros. Incluso llegan a posarse en una encina y son perfectamente visibles con prismáticos. Resultan ser un adulto y un subadulto de Águila imperial ibérica Aquila adalberti (te saliste con la tuya Julio, jeje). Por primera vez podemos recrearnos viendo esta especie. El adulto luce un plumaje espectacular; las "hombreras" blancas y el sol de cara le da un colorido dificil de superar.

Continuamos subiendo. En un punto del camino el grupo sube una pequeña ladera para observar una trampa (¿para capturar linces?), mientras Jorge y yo permanecemos en el camino. Cerca de nosotros aparecen otras 2 Águilas imperiales adultas (una quizá en su 4º-5º año) volando juntas. Avisamos a los demás que no tardaron ni 5 segundos en llegar a nuestra posición.



Pocos metros más adelante y aún comentando la suerte que estábamos teniendo aparece otra gran rapaz, esta vez un subadulto de Águila real Aquila chrysaetos que "posa" para nosotros durante un par de minutos. Las fotos son sólo testimoniales, pero dan una idea de lo cercano de las observaciones:



Ya casi llegando de nuevo a la Aldea, nos sorprenden un grupo de Buitres alzando el vuelo al otro lado del arroyo. Subimos rápidamente por el camino para tener mejor perspectiva y podemos observar el cadáver de una oveja y multitud de buitres alimentándose de ella. Contamos unos 15 Buitres negros y 20 Buitres leonados, además de una observación fugaz de un joven de 1º año de Águila Imperial.

Entrando en la aldea, mientras le dábamos algunos mendrugos de pan a un simpático burro, apareció en escena de nuevo el joven de Imperial, acosado por un par de Cuervos Corvus corax. Este acoso obliga a esta inexperta Águila a realizar un "aterrizaje de emergencia" en el suelo. Allí espera a que los córvidos se alejen y nos permite observar su plumaje de color marrón canela. Llegamos a la Aldea del cerezo sobre las 16:30 y almorzamos en la orilla del arroyo.

Media hora más tarde decidimos acercarnos al cercano Embalse de Tejoneras. Allí la avifauna se reducía a algunos Zampullines chicos Tachybaptus ruficollis, bastantes Pollas de agua Gallinula chloropus, Ánade real Anas platyrhynchos y algunos Cormoranes grandes Phalacrocorax carbo.



Pero la sorpresa no la dio ningún ave sino un mamífero acuático. Aún con buena luz, Jorge localiza en la orilla opuesta una Nutria Lutra lutra nadando. La perdemos de vista un instante y la volvemos a ver encima de una gran roca. Este ejemplar es de grandes dimensiones y la acompañan otros 2 ó 3 ejemplares. La observación apenas duró 30 segundos, pero para muchos de nosotros ésta siempre será la primera vez que observamos a este esquivo mustélido. ¡La alegría de todos era evidente!



Llegó el domingo, nuestro último día. Algunos de nosotros (Julio, Migue, Araceli y Raúl) probaron suerte (sin tenerla) en la zona del Embalse del Encinarejo a primera hora, mientras Jorge y yo preparamos algo de comida para el almuerzo. Llegamos de nuevo a la zona de Los Escoriales sobre las 12 de la mañana.

Nos pareció raro que todos los observadores que se encontraban en ese momento por allí estuvieran juntos en el mismo lugar. Esto nos hizo presagiar que estaban viendo "algo importante". Migue se adelantó y nos hizo gestos para que acudiéramos rápidamente. Al llegar a los telescopios pudimos observar un precioso ejemplar de Lince ibérico Lynx pardinus dormitando a la sombra de una Jara. El animal se encontraba a unos 200 metros de nuestra posición.

Nuestros amigos salmantinos nos dijeron que llevaba en el mismo sitio desde las 9:30 de la mañana y le habían tirado decenas y decenas de fotos. Yo le tire algunas con mi cámara cutrecilla y, aunque no ganarán ningún concurso, se aprecia perfectamente al "protagonista".




Sobre las 13:30 este gran macho se levantó, se estiró, nos echó una ojeada en la distancia y desapareció en un mar de jaras. Ya no volvería a aparecer.

Después de comer el expectáculo "rapacero" alcanzó su máxima expresión con un grupo de 30 y pico Buitres leonados Gyps fulvus, 3-4 Buitres negros Aegypius monachus y 2 Águilas imperiales Aquila adalberti adultas remontando una térmica justo encima de nosotros.






Observamos un curioso comportamiento en este grupo: las Imperiales mostraban total indiferencia por los Buitres leonados, pero acosaban a los Buitres negros, como queda constancia en esta foto:


Un buitre leonado con una marca alar de color amarillo, que no pudimos leer fue la última observación, antes de poner rumbo a Sevilla.


Nos alejamos de este lugar con muchas ganas de volver pronto, pero con el pensamiento de que será muy dificil repetir lo vivido estos 4 días en las Sierras de Andújar y Cardeña-Montoro...

Ascensión al Navazo Alto - 1395 metros (Villaluenga del Rosario, Cádiz)


Esta aventura que os propongo a continuación se fraguó hace algunos días. La idea surgió de Chema y, aprovechando un paréntesis climatológico entre tanta lluvia, Samy, Buño, Jorge y yo nos apuntamos sin pensarlo!
Salimos de Sevilla a las 8:15 y pusimos rumbo a Villaluenga del Rosario, pequeño pueblo con encanto de la Sierra de Grazalema.

Este pueblo es el más alto de la provincia de Cádiz (872 m.). Destaca su Plaza de Toros de forma octogonal cuyo origen es anterior a 1792. Es un monumento muy peculiar, grandes piedras calizas afloran entre el graderío dando aspecto de estar tallada en la propia roca.



Comenzamos la ruta sobre las 11. "Perdimos" un poco de tiempo en uno de los bares del pueblo, pero nuestra "Tostá de zurrapa de lomo" es sagrada, jeje.


Elegimos el comienzo más exigente, justo desde la Plaza de Toros hacia arriba. Aunque esta ruta tiene una dificultad Media, este primer km. puede resultar bastante duro y hay que tomárselo con tranquilidad: ayuda bastante parar, darse la vuelta y respirar profundamente con las increíbles vistas de los Llanos del Republicano a nuestra izquierda y el pueblo a nuestros pies.

El camino no está balizado y a veces puede resultar complicado saber por donde continuar. En este primer tramo la referencia es una gran grieta en la roca que se aprecia desde el comienzo de la ascensión: La Cueva de la Raja.



Una vez pasada la cueva deberemos avanzar por la ladera, pasando una primera valla con puerta (que dejaremos cerrada a nuestro paso) y una segunda que nos las apañaremos para pasar entre piedra y alambre de espino. Esta parte de la ruta ya ofrece vistas espectaculares y los que padecemos de vértigo notaremos algún que otro cosquilleo en el estómago, sin llegar la cosa a mayores.

También tocan las rampas más exigentes, ya que a la pendiente del terreno se une la roca suelta que dificulta bastante el ascenso.



Cada cierto tiempo encontramos algunos hitos puestos por anteriores senderistas y que ayudan a encontrar el camino correcto. Nosotros también aportamos nuestro granito de arena...
En la vegetación de esta primera zona predominan los Tojos Ulex sp. y podemos observar algunos Bisbitas comunes Anthus pratensis, bastantes Colirrojos tizones Phoenicurus ochruros, un par de Collalbas negras Oenanthe leucura y un invernante o rezagado Roquero solitario Monticola solitarius. La sorpresa del día en cuanto a fauna alada se refiere, nos esperaba un poco más arriba, poco antes de llegar al Puerto del Ahorcado. A nuestro paso sale volando desde una roca cercana y realiza un espectacular picado un Halcón peregrino Falco peregrinus. La observación fue fugaz, apenas unos segundos, pero hizo que la jornada ya hubiera merecido la pena al poco de comenzar...

Al llegar al citado Puerto del Ahorcado tenemos unas preciosas vistas del pequeño altiplano por donde más tarde descenderíamos, pero ahora toca seguir subiendo. Con la pequeña valla de piedra a nuestra derecha empezamos la subida, sin ver aún la cumbre del Navazo Alto. En este tramo observamos un grupo de 7-8 Acentores alpinos Prunella collaris en vuelo y posteriormente 2 ejemplares posados a escasa distancia.



Tras unas 2 horas y media llegamos a la cumbre. El día está bastante despejado, con viento flojo y una temperatura a las 14:00 de unos 8ºC...perfecto para disfrutar de las imponentes vistas. Hacia el NE la cumbre del Torrecilla y Sierra Nevada con sus cumbres más altas haciendo honor a su nombre y completamente teñidas de blanco. Hacia el S podemos disfrutar con las vistas del Peñón de Gibraltar, el mar y las primeras montañas del continente africano.



Los numerosos Buitres leonados Gyps fulvus que nos han acompañado durante la ascensión, vuelan aquí un poquito más cerca de nosotros.



En la cima, después de hacernos las obligadas fotos y de reponer fuerzas con frutos secos y algo de chocolate comenzamos la bajada. Para no volver sobre nuestros pasos, decidimos bajar hacia el Área recreativa de Las Covezuelas.


Descendemos hasta el verde altiplano llamado Los Navazos del Cao. Esta zona está parcialmente inundada y en ella encontramos multitud de setas que nos nos paramos a identificar. A partir de aquí el paisaje cambia completamente y nos adentramos en un húmedo bosque de Encinas Quercus rotundifolia y algún Quejigo Quercus canariensis.
Nos dan la bienvenida un grupo de Chovas piquirrojas Pyrrhocorax pyrrhocorax.




La humedad de este bosque resultaba increíble. El musgo lo invadía todo y en los troncos muertos crecían algunos hongos, como esta preciosa Tremella messenterica de color fuego:.
Al pie de una encina Buño localiza un pequeño arbusto al que no damos importancia en un principio. Aunque en un primer momento creimos encontrarnos ante ejemplares de Rododendro Rhododendron ponticum ssp. baeticum fuera del Parque Natural de Los Alcornocales, al final resultan ser algunos pies de Torvisco macho Daphne laureola, un arbusto bastante más común en encinares a partir de cierta altura (gracias a Antonio Tamayo y otros por resolvernos las dudas, jeje...)

Ya en las partes bajas del valle abundaban los Majuelos Crataegus monogyna, repletos de frutos. Bastantes de ellos estaban parasitados por Muérdago Viscum album. En esta zona se alimentan abundantes Zorzales comunes Turdus philomelos.
También disfrutamos de algunos Arces de Montpellier Acer monspessulanus, que en esta época otoñal lucen espectaculares.
Antes de llegar a la parte más baja del recorrido nos detenemos a observar un "Pilón" y descubrimos muchas larvas de Salamandra (?) Salamandra salamandra.
















Despues de unas 6 horas y unos 10 km. recorridos llegamos al Área recreativa de Las Covezuelas, donde dimos buena cuenta del Queso Payoyo comprado por la mañana y nos dimos un merecido descanso en los merenderos, antes de cubrir el último kilómetro y pico hasta Villaluenga del Rosario...


Integrantes de la expedición, de derecha a izquierda: Buño, Samy, Chema, Jorge y Alberto (yo)


 

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